¿Qué es el dolor?

El dolor es un fenómeno subjetivo consistente en una sensación desagradable que indica una lesión real o potencial del cuerpo. Es un mal necesario pues es un mecanismo de alerta.

La sensación dolorosa se inicia en los receptores especiales del dolor que se encuentran repartidos en todo el organismo. Estos receptores transmiten a través de neuromediadores como la prostaglandina E2 la información en forma de impulsos eléctricos hacia la médula espinal a lo largo de las vías nerviosas y luego hacia el cerebro. En ocasiones la señal provoca una respuesta refleja al llegar a la médula espinal; cuando ello ocurre, la señal es inmediatamente reenviada por los nervios motores.

La tolerancia individual al dolor difiere considerablemente de una persona a otra. La capacidad para soportar el dolor varía según el estado de ánimo, la personalidad y las circunstancias. Algunos de los principales síndromes dolorosos son el dolor neuropático (anormalidad en cualquier punto de la vía nerviosa), estados dolorosos posteriores a alguna cirugía, el dolor del cáncer y el dolor asociado a trastornos psicológicos. El dolor crónico es también uno de los principales aspectos de muchas enfermedades, produciéndose de manera característica en los pacientes con artritis, anemias de células falciformes, enfermedad inflamatoria del intestino y el SIDA.

Los receptores de dolor y su recorrido nervioso difieren según las distintas partes del cuerpo. Por ello varía la sensibilidad del tipo y localización del daño. Ejemplo, los receptores de la piel son muy numerosos y capaces de entregar coordenadas muy precisas de una lesión o herida, en cambio el intestino entrega señales limitadas e imprecisas. Se puede pinchar, quemar o cortar y no producirá señal alguna de dolor; sin embargo la presión o su estiramiento e incluso algo tan inocuo como burbujas de aire atrapadas en su interior pueden provocar un dolor intenso.

También es posible que el dolor percibido en algunas partes del cuerpo no represente con certeza dónde radica su origen. Esto se conoce como dolor reflejo. Ejemplo, el dolor producido por un ataque al corazón puede sentirse en el cuello, mandíbulas, brazos o abdomen y el dolor de un cálculo biliar puede sentirse en el hombro.