¿Por qué la Apiterapia es tan efectiva?

La Apitoxina posee al menos siete agentes biológicos muy activos que además se potencian entre si y que provocan una cadena de efectos terapéuticos sobre el organismo.

En primer lugar se encuentran los “agentes dilatadores y dispersantes” del veneno que son la Hialuronidasa, la Fosfolipasa A2 y la Histamina V. Estas sustancias tienen la función de “abrir los canales para la acción terapéutica” mediante la dilatación de los poros en los tejidos, los vasos sanguíneos y los espacios intercelulares para que los “agentes terapéuticos” del veneno puedan actuar de manera más efectiva y dispersa. Estos “agentes terapéuticos” son la Apamina, la Adolapina, el Péptido MCD o 401 y la Melitina.

La Apamina excita el sistema nervioso, actúa sobre el eje “hipofisicorticorrenal” e induce el aumento de la secreción de cortisol endógeno en el organismo, el cual a su vez en el cerebro estimula la liberación de neuromediadores y endorfinas responsables de la elevación anímica observada en los pacientes que se tratan con Apiterapia.

Por otra parte, la Apamina inhibe en el organismo la secreción de prostaglandina E2 (PE2); siendo este un neuromediador “mensajero del dolor” que es producido en las plaquetas humanas y que a su vez al llegar al cerebro activa la respuesta de aumento de la temperatura o fiebre en el organismo. Este aumento de la temperatura es responsable del mecanismo inflamatorio en el cuerpo.

La Adolapina inhibe la acción de una enzima llamada ciclooxigenasa, que convierte el ácido araquidónico en prostaglandina E2, sustancia que como ya vimos es responsable directa de la sensación de dolor a partir de estímulos que pueden ser mecánicos, térmicos, químicos o eléctricos; y que también es responsable de la respuesta inflamatoria del organismo.

La Adolapina refuerza la acción analgésica y antiinflamatoria de la terapia. En experiencias de laboratorio demostró que es 70 veces más efectiva que la INDOMETACINA, medicamento antiinflamatorio comúnmente recetado en tratamientos contra la Artritis Reumatoide.

El Péptido MCD ó 401 posee cualidades antiinflamatorias debido a su capacidad de inhibir la acumulación de proteínas plasmáticas, resultando entre 2 y 100 veces más efectivo que la INDOMETACINA, MEPIRAMINA MALEATO, FENILBUTAZONA, SALICILATO DE SODIO, ACTH y DEXAMETASONA en la respuesta antiinflamatoria.

En estudios de laboratorio demostró ser 100 veces más efectivo que la HIDROCORTISONA en el tratamiento de la inflamación sinovial que caracteriza a enfermedades como la Artritis Reumatoide.

La Melitina eleva los niveles de cortisol en la sangre a través de la estimulación y activación de las glándulas suprarrenales. El cortisol actúa en el cerebro sobre la glándula hipófisisinduciendo la liberación de neuromediadores que tienen directa relación con la elevación del ánimo de los pacientes.

La Melitina inhibe la producción de interleuquinas I y II de los linfocitos T; responsables directos de la iniciación y mantención de la cadena de reacciones inmunológicas que propician la aparición de enfermedades autoinmunes. Adicionalmente, la Melitina tiene cualidades antibacterianas pues inhibe el crecimiento de 20 a 30 diferentes cultivos de cepas bacterianas. Es más efectiva que la PENICILINA contra bacterias gram-negativas.

Valor terapéutico de la Apitoxina 

El potencial de la Apitoxina puede validarse desde distintos tipos de acción. Muy difundidos son sus efectos estimulantes sobre el sistema inmunológico, los cuales se manifiestan en la formación de células multinucleares, monocitos, macrófagos, linfocitos T y B; además de reducir el contenido de proteína en el plasma sanguíneo por la variación de la permeabilidad de los vasos, así como la estabilización del ritmo cardíaco y la presión arterial, pues posee propiedades antiarrítmicas mediante la excitación eléctrica y la inoculación de estrofantina.

La Apitoxina influye efectivamente en el sistema nervioso, bloqueando la transmisión de estímulos a las sinapsis periféricas y centrales, mejora la conducción de los impulsos de la fibra nerviosa y disminuye la desmielinización. Durante el tratamiento de enfermedades no se forman anticuerpos específicos contra la Apitoxina y por ello el cuerpo no se acostumbra a esta.

Las picaduras repetidas en el organismo son cada vez más efectivas. En dosis próximas a las tóxicas es capaz de alterar los procesos de regulación normal, inhibe la actividad reticular descendente y ascendente; y ejerce una fuerte influencia sobre las regiones superiores del sistema nervioso central, en particular sobre la corteza de los hemisferios del cerebro.

Además la acción dilatadora de la Apitoxina actúa sobre los vasos capilares, acelera e intensifica la circulación sanguínea, provocando además un efecto hipotensor. En la sangre puede inactivar la tromboplastina plasmática y tisular, disminuyendo la actividad trombínica (efecto anticoagulante).

Microdosis de apitoxina ayudan a aliviar y tratar cuadros de inflamación y dolor crónicos.